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Ya hubo más de 1.800 personas heridas en incidentes de tránsito en lo que va de 2017

En La Plata se inician unas 300 causas al mes. En promedio hay una víctima fatal cada 3 días y medio


Al 12 de julio, 61 personas murieron en accidentes de tránsito de La Plata y alrededores. La cifra surge de las tres fiscalías dedicadas a este tipo de delitos, las UFI Nº 10, 12 y 14. Otro número espeluznante es que en lo que va de 2017 hubo 1831 personas lastimadas -con diferentes gravedades- en choques y despistes. El promedio también da números preocupantes: una persona fallece cada tres días y medio, y hay 10 heridos por jornada.

La problemática no es nueva y amenaza con empeorar con el tiempo. Algunos motivos que explican la tendencia son la falta de respeto a las normas viales, la imprudencia y la conducción bajo los efectos del alcohol o drogas.

Las autoridades no incluyen en la cuenta los accidentes sin heridos, aunque esa lista abarca episodios como vuelcos. De ahí que la cantidad total resulte casi incalculable

Un factor que complica todavía más la cuestión es que existe un parque automotor cada vez mayor -hay 57 nuevos coches por día- en una infraestructura de caminos que, a nivel macro, casi no varió en décadas. Así, el colapso se asoma en el horizonte.

La cifra de 61 muertes difiere con la cuenta de 44 que lleva este medio. La distancia entre los dos números tiene que ver con las personas que perdieron la vida semanas o meses después de haberse accidentado, por diversas complicaciones en sus cuadros de salud.

Cada vez que alguien se lastima o muere en un accidente, suenan los teléfonos de la fiscalía que esté de turno, según la altura del mes. En esas oficinas de Tribunales es donde se lleva el recuento exacto de la cantidad de expedientes que se abren por homicidios o lesiones culposas.

En promedio, por mes se inician unas 300 causas por heridos y 10 por fallecimientos. El cálculo es, a grandes rasgos, parejo para cada una de las fiscalías. Es decir, que en cada turno de diez días, se informan de 100 lastimados, a razón de 10 por día. Para el caso de las muertes, en la Región se registra una cada tres días y medio, o sea, 84 horas.

MESES SANGRIENTOS

En la UFI Nº 10 se hizo la distinción mes a mes de la cantidad de hechos. Mayo y junio, con 101 y 97 lastimados respectivamente, fueron los más sangrientos. En lo que va de julio -hasta el día 12- ya hubo 78 casos, una cifra igual o mayor a la que hubo en los dos meses del verano. Sin embargo, esos números no tienen un correlato en la cifra de muertos: con cinco víctimas mortales, enero y marzo fueron los peores.

Determinar cuántos accidentes hubo en el año parece imposible. La policía y la justicia no tienen en cuenta los casos en los que hubo gente ilesa. Por eso, ni siquiera figuran en la estadística. Por lo general son choques menores, aunque también hubo casos de vuelcos o de autos destruidos en los que, aunque sorprenda, sus ocupantes solamente se rasparon o aturdieron.

Pero no todo es culpa del tránsito caótico, sino que también entran en juego las infracciones e imprudencias. Tal vez al tope de la irresponsabilidad y del desprecio por la vida ajena estén los corredores de picadas. La asociación Luchemos por la Vida impulsa un endurecimiento en las penas por infracciones de normas de tránsito.

Allí se plantea, por ejemplo, que si un conductor sobrepasa por 50 km/h la máxima en calles, rutas o autopistas “sea sancionado como un delincuente, no que sea sólo una falta, sino que pueda ir preso”, explicó María Cristina Isoba, la directora de Investigación y Educación Vial de Luchemos por la Vida.

Este año, hubo dos casos resonantes en los que un conductor mató a alguien en un accidente y después se escapó sin ayudar. Las dos veces, terminaron detenidos a los pocos días

Fuera de los que corren como en un autódromo, también están los conductores que en un accidente se escapan en lugar de ayudar a la víctima. Este año hubo dos casos testigo en la ciudad que ilustran esa cuestión. Uno fue el que le costó la vida a Anabella Tumini (ver Recuadro) y otro sucedió en Los Hornos, donde Juan Alberto Bulacios (33), falleció en el acto.

Al motociclista lo chocó un hombre que manejaba una camioneta Volkswagen Transporter. El incidente vial fue en 60 y 139, a fines de junio. Bulacios cayó en el pavimento y el conductor del utilitario se alejó del lugar instantáneamente. Gracias a una filmación, el responsable fue luego detenido. La salida hacia la impunidad, a veces, no les da resultado.

Cuando pasan los días, los meses y los años, pero las familias que perdieron a un ser querido en una situación de estas todavía esperan justicia. Aún con el dolor de ver cómo el responsable queda libre y hasta vuelve a manejar.

“NECESITAMOS MAS CONTROLES”

La asociación Madres del Dolor impulsó una reforma a la ley 27.347, sobre el agravamiento de las penas de prisión en los casos de delitos de homicidios y lesiones culposas con autos, lo que modifica el Código Penal.

Esa novedad, de fines de año pasado, implica que se elevan los años de prisión a un mínimo de tres y un máximo de seis años para aquellos casos en los que el conductor de un vehículo cometa un homicidio imprudente y se diere a la fuga, no intentase socorrer a la víctima o se encontrase bajo los efectos de estupefacientes o del alcohol.

Viviam Perrone, una de las fundadoras de la entidad, sufrió en la piel la injusticia, cuando mataron a su hijo en un accidente, cuyo responsable se escapó. Ella explicó, en una entrevista con EL DIA, que ese endurecimiento del castigo se puede apelar a partir del momento en que haya una condena.

“Estamos esperando algunos casos de 2017 hasta que lleguen a juicio. A veces se esperan dos o tres años. En mi caso, fueron cinco”, aseguró Perrone. Ese es el motivo por el que no se les retiene el registro de conducir, agregó.

El cambio que ella advierte en cómo la Justicia aborda estos temas es, en ciertos casos, alentador. Viviam citó dos ejemplos de relevancia nacional: Pablo García Aliverti -que atropelló a un ciclista y manejó varios kilómetros con la víctima en el parabrisas- y del ex jugador de fútbol Néstor de Vicente -chocado por un hombre que conducía a muy alta velocidad y aparentemente borracho-.

“En esos dos casos, a los responsables les dictaron cuatro años de prisión efectiva. Aunque ninguno de los dos quedó detenido, porque hay que esperar a que la sentencia quede firme, algo que puede demorar uno o dos años más”, explicó Perrone. ¿De qué depende ese estiramiento del período de libertad aún cuando alguien ya fue juzgado? “De la plata que tengan para seguir apelando con sus abogados”, lanzó.

Recientemente, ella se enteró de que las picadas siguen existiendo en sectores como la colectora de la Panamericana, o en Cañuelas. Es decir, que la historia puede repetirse en cualquier momento. “Necesitamos que haya más controles. Mientras no los hagan o sean esporádicos, todo va a seguir igual”, evaluó Viviam.

Las cifras que se mencionaban al principio cobran entonces un sentido y se pueden comprender en la perspectiva de un tránsito enloquecido, agravado por ciertas conductas de desprecio al otro. Sin un cambio de fondo en la mentalidad de quienes están al volante, las cifras seguirán ahí, tal vez ya sin sorprender a nadie.




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